Tarjeta digital
Esto no es una muestra de la tarjeta de otra persona: es tu tarjeta. Escribe tus datos, elige tu color en el espectro y mira el teléfono de al lado — eso es exactamente lo que abre alguien cuando escanea tu código o toca tu enlace.
La licencia es la única línea que no escribe cualquiera: en tu tarjeta de verdad se comprueba contra el registro del Estado antes de salir. Por eso lleva palomita y por eso vale.
Tu foto
Una foto tuya de la cara, mirando al frente. La de tu perfil sirve. Si no subes ninguna, queda la silueta.
Tu logo
Si tienes logo, va arriba del todo: es lo primero que la gente reconoce. Un PNG con el fondo transparente es lo que mejor queda sobre cualquier color.
Colores de tu logo
Elige tu color en el espectro
Clara u oscura
El espectro arma los cuatro colores solo — fondo, bloques, texto y acento — y los deja combinando entre ellos. Después puedes retocar el que quieras.
O una combinación hecha
O a mano, el que sea
Portada de color
Forma de la foto
Pega la dirección de tu perfil o escribe tu usuario con arroba — se reconoce sola de qué red es y le pone su icono. No hay que dar permisos ni conectar nada: es un enlace a tu perfil, como el que le pasarías a alguien por mensaje.
¿Qué abre?
Forma de los puntos
Las tres esquinas
Color
En el medio
Este QR es de verdad: escanéalo ahora mismo con la cámara del teléfono y verás que abre. Las letras en el medio caben porque el código lleva corrección de errores alta — se puede tapar hasta la cuarta parte y sigue leyéndose.
Sube y baja lo que quieras. Los dos del candado no se apagan: sin nombre y sin forma de contactarte, esto deja de ser una tarjeta.
Así la ve tu cliente. Es la página de verdad, no un dibujo: toca «Guardar en mis contactos» y verás lo que le llega a él.
La tuya sale con tu foto, tu licencia comprobada y tu enlace propio. Va incluida en los paquetes — y si es lo único que quieres, se vende sola.